Control sin cuellos de botella

Una caja que no se equivoca

El combo se lee de un vistazo y el encargado autoriza pasando su credencial por el lector. Sin claves gritadas por el pasillo, y todo queda registrado.

Un combo, un renglón
El encargado autoriza sin frenar la cola
Cada autorización queda registrada

En la caja, dos cosas frenan y confunden todos los días

La cola que se traba por un permiso, y la venta que no se entiende en pantalla:

El supervisor tiene que venir a tipear la clave

El cajero necesita un permiso, llama al encargado, y la cola se frena hasta que llega.

Las claves se gritan por el pasillo

“¡Poné la de descuentos!”. Al mes, la clave del encargado la sabe todo el local.

El combo llena la pantalla de renglones sueltos

Un pack se abre en 5 líneas y el cliente ya no entiende qué está pagando.

“¿Quién autorizó ese descuento?” — nadie sabe

Aparece un movimiento raro y no hay forma de saber quién lo habilitó ni cuándo.

Vista Unificada

Un combo, un renglón: la venta se lee de un vistazo

La pantalla dice lo mismo que el cliente entiende.

Un combo = un renglón

Cuando entra un pack, la pantalla no se llena de líneas sueltas: el combo es una sola fila con su contenido adentro.

La cantidad se edita en el momento

Un click (o la tecla *) sobre la fila abre el detalle del pack —qué lleva, cantidades, precios— y ahí mismo cambiás cuántos packs. El sistema suma o saca packs enteros, chequeando que haya stock.

El ticket sale igual de claro

El cliente entiende qué llevó y qué pagó. Menos renglones, menos preguntas, menos errores.

Igual en ventas, pedidos y presupuestos

Lo que se cotiza es lo que se cobra: pedidos y presupuestos usan la misma vista y los mismos precios y promos que en la caja.

Venta en curso Vista unificada
Pan lactal$2.400
Combo Desayuno ×2 $16.000
· Café 500 g×2
· Medialunas (media docena)×2
· Jugo 1 L×2

Click o tecla * para cambiar la cantidad de combos

TOTAL $18.400

Representación ilustrativa de la pantalla de venta.

Te mostramos la caja funcionando con tus combos y tus permisos, en una demo.

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Autorización por credencial

El encargado autoriza pasando su credencial por el lector

Sin claves gritadas por el pasillo. El encargado autoriza sin frenar la cola y todo queda registrado.

El cajero necesita un permiso que no tiene

Un descuento manual, una operación sensible: algo que su perfil no habilita.

El supervisor pasa su credencial por el lector

La misma pistola con la que escanea los productos. Sin claves, sin tipear nada.

El cajero queda habilitado solo para esa venta

Terminada (o cancelada) la venta, los permisos vuelven solos a la normalidad. Hay además un límite de tiempo de seguridad.

Detalles que dan confianza

La credencial se imprime desde el sistema

Código de barras estándar, generado en la gestión de usuarios con un click: generar, quitar o imprimir.

Nadie puede auto-autorizarse

El código del propio cajero no sirve para elevarse a sí mismo. La autorización siempre viene de otro.

Anti-adivinanza

Varios intentos fallidos seguidos bloquean temporalmente la función y quedan registrados.

Auditoría completa

Cada autorización queda registrada: quién autorizó, a quién, en qué caja, en qué venta y por cuánto tiempo. Si hay un desvío, se sabe dónde mirar.

Supervisor activo — solo esta venta

Vuelve solo al terminar · límite de tiempo activo

Registro de la autorización

AutorizóMarina (supervisora)
Habilitó aCaja 2 · Diego
OperaciónDescuento manual
Venta#4821

Representación ilustrativa del registro de auditoría.

Control de caja sin cuellos de botella

El encargado no pierde su clave ni recorre el local: autoriza en el acto y sigue con lo suyo. Y si algún día algo no cierra, la auditoría te dice exactamente quién habilitó qué, en qué caja y en qué venta.

Un pase de credencial

sin tipear claves

Solo esa venta

el permiso no queda abierto

Todo registrado

quién, a quién, dónde y cuándo

Preguntas frecuentes sobre la caja

Lo que se pregunta todo comerciante que quiere controlar sin frenar la venta.

¿El supervisor tiene que tipear su clave delante del cliente?
No. Pasa su credencial por el lector y listo. La clave no se expone y la cola no se detiene.
¿La autorización queda “abierta” después?
No. Vale solo para esa venta y expira sola. Al terminar (o cancelar), el cajero vuelve a sus permisos normales. Hay además un límite de tiempo de seguridad.
¿Puedo ver quién autorizó qué?
Sí: cada autorización queda registrada con supervisor, cajero, caja, venta y duración. Si hay un desvío, se sabe exactamente dónde mirar.
¿Cómo se genera la credencial del supervisor?
Se imprime desde el propio sistema: en la gestión de usuarios generás, quitás o imprimís el código de barras estándar con un click. No hace falta comprar credenciales aparte.
¿Un cajero puede auto-autorizarse con su propio código?
No. El código del propio cajero no sirve para elevarse a sí mismo. Y si alguien prueba varios códigos seguidos, la función se bloquea temporalmente y queda registrado.
¿Convive con el ingreso clásico por usuario y clave?
Sí. La vía de siempre (usuario y clave con F12) sigue funcionando y las dos formas conviven sin pisarse.
¿Los combos ensucian el ticket con renglones sueltos?
No. Un combo es una fila en pantalla y una entrada clara en el ticket. Y la cantidad de combos se cambia con un click, viendo su composición.
¿Cómo cambio la cantidad de un combo en la venta?
Un click (o la tecla *) sobre la fila del combo abre su detalle: qué productos lo componen, cantidades y precios. Ahí mismo cambiás la cantidad de packs y el sistema suma o saca packs enteros, chequeando que haya stock.
¿Los presupuestos muestran los packs igual que la caja?
Sí. Pedidos y presupuestos usan la misma vista y los mismos precios y promociones que la caja: lo cotizado es lo que se cobra.

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